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Del piquete a la refinería: el crimen organizado ya fabrica su propio combustible en México

El robo de combustible en México dejó de ser una operación de extracción rústica para convertirse en un negocio de procesamiento industrial. Aseguramientos realizados por fuerzas federales entre 2019 y 2026 confirman que los grupos criminales pasaron de picar ductos de Pemex a instalar complejos clandestinos capaces de procesar millones de litros de hidrocarburo y comercializarlos en el mercado negro.

El caso más reciente ocurrió el pasado 24 de julio en Reynosa, Tamaulipas, donde las autoridades desmantelaron dos plantas de destilación ilegal:

  • Brecha El Becerro: Operaba a solo 1.5 kilómetros de un cuartel de la Guardia Nacional. En el lugar se decomisó la cifra récord de 3 millones 769 mil 500 litros de hidrocarburo.
  • Predio alterno: Una segunda instalación destinada al refinamiento clandestino donde se aseguraron 109 mil 400 litros adicionales.

El hallazgo de estos complejos —cuya tecnología e infraestructura pesada se adquiere incluso a través de internet— evidencia la sofisticación técnica y logística que el huachicol ha alcanzado en al menos seis estados del país.

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